¿Qué tienen en común un cadáver, un reloj y Cerati?

Sin muchos resultados continúa el misterio en lo que fue una de las casa del músico Gustavo Cerati. A principios de junio trascendió que los restos hallados allí pertenecían “a una persona joven, menor de 30 años y de una contextura física grande enterrado en los años 90”.

Pero el misterio de los huesos que aparecieron allí, en el barrio de porteño de Coghlan buscan la verdad a partir de otros dos hallazgos en apariencia irrelevantes: un reloj, cuya marca y modelo permitirían precisar el año en el que ocurrió la muerte, y una moneda de extranjero.

Se trata de un reloj digital con calculadora marca Casio, modelo CA 90, un producto que tuvo gran popularidad entre la década del ochenta y principios de los noventa.

El pasado 20 de mayo un grupo de albañiles que trabajaba dio con los huesos y restos óseos, por lo que la investigación fue derivada al Ministerio Público Fiscal.

Hace unos días se conocieron los resultados de un informe pericial que arrojó mayores precisiones sobre el cadáver. Según el Equipo Argentino de Antropología Forense, los restos corresponden a un joven de entre 15 y 19 años. Su cuerpo tenía lesiones: los peritos detectaron una herida cortopunzante en la zona de las costillas y cortes en el fémur izquierdo, signos que podrían estar relacionados con el momento de la muerte o con maniobras posteriores.

Pero el equipo de especialistas no pudo establecer una fecha de muerte exacta solo con el estudio de los huesos.

El cadáver apareció enterrado en una fosa pequeña, ubicada en la medianera que divide dos propiedades sobre avenida Congreso al 3700. El tamaño reducido de ese pozo -aproximadamente, medía 1,20 metros de largo, 60 centímetros de ancho y 40 de profundidad- llevó a los investigadores a pensar que el entierro se hizo en poco tiempo, sin mayores herramientas.

Tras la denuncia por parte del arquitecto a cargo de la obra, la Policía de la Ciudad intervino en el lugar, al tiempo que comenzaron las tareas forenses y el relevamiento de objetos personales hallados junto al cuerpo, bajo la supervisión de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Nº61 que conduce el fiscal Martín López Perrando.

Cabe señalar que este espacio tuvo distintas funciones a lo largo de los años. Funcionó como vivienda familiar, geriátrico y hasta iglesia. La propiedad también fue habitada por la artista plástica Marina Olmi, hermana del actor Boy Olmi.

La artista había comprado la casa a los descendientes de una mujer alemana, Olga Schuddekopf, y durante años el inmueble albergó a distintas figuras de la cultura porteña. Uno de ellos fue Gustavo Cerati, quien la alquiló entre 2001 y 2003, cuando la dueña se encontraba residiendo en España. Lo mismo sucedió con Hilda Lizarazu y Tito Losavio, amigos personales de Marina.

La estructura tenía una arquitectura particular: dos viviendas, una principal al frente y otra detrás, un jardín amplio, una piscina y espacios de trabajo artístico. El domicilio quedó demolido hace algunos meses y solo permanecen recuerdos de las diferentes etapas que atravesó el edificio.

 

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