Política

Un ex subsecretario de infraestructura cuestiona las aulas modulares

Se trata de Luís Rey quien fuera subsecretario de Infraestructura Escolar durante el gobierno de Aníbal Ibarra. El arquitecto asegura que la licitación de las aulas modulares es cuestionable tanto política como técnicamente.

El Gobierno de planea poner aulas modulares.

Según el arquitecto Luis Rey, “en un contexto de emergencia o en el marco de una respuesta transitoria, puede considerarse la posibilidad de alquilar aulas modulares. En cambio, estamos en un contexto de un gobierno que lleva años de gestión con presupuestos crecientes, pero con un plan de construcción que se ha ido reduciendo. Esto contó con la anuencia legislativa para vender terrenos y destinar su producto a la construcción de escuelas; que redireccionó un crédito tomado para la expansión de la red de subte a la construcción de infraestructura escolar; que ha orientado su política educativa hacia el cierre de cursos y que se caracterizó por incrementar la transferencia a la educación de gestión privada. En este contexto, una medida de este tipo me resulta motivada en la más absoluta improvisación y demuestra una brutal incapacidad para planificar”.

Y agrega, “Desde el punto de vista técnico-constructivo, si se toma una solución de este tipo, insisto, transitoria, aún así deben guardarse ciertos recaudos que garanticen las mejores condiciones de habitabilidad (que fija el mismo Código de Edificación de la Ciudad), de funcionalidad (conforme a los reglamentos y normas que rigen la arquitectura escolar), y el absoluto respeto a las normas de seguridad e higiene establecidas por la ley nacional. En estos puntos, si se lee el pliego de especificaciones técnicas, no parecieran aseguradas ninguna de ellas; pues, si bien éste es absolutamente endeble e insuficiente en sus especificaciones, surge como notorio –por esas mismas carencias– que no se menciona ninguna norma ni reglamento, que no se describen acabadamente ninguno de los materiales a utilizar, que no se fijan estándares mínimos de calidad a respetar, que no se establecen procedimientos de control para asegurar su cumplimiento, surge como evidente que quien lo diseñó se desinteresó de estas cuestiones más que fundamentales. En síntesis, mi opinión es que así como está proyectada esta licitación resulta sumamente cuestionable, tanto en la decisión política de base como en su resolución técnica”.

En cuanto a si las aulas serán provisorias o no, el Arquitecto sostiene que “En este aspecto yo debiera hacer futurología. Puedo creerle al actual Gobierno de la ciudad; pero me pregunto: ¿Qué tan provisoria puede ser una construcción de hasta tres niveles, que exige cimientos sólidos, dimensionados para la carga de esas aulas y la sobrecarga de alumnos según lo establece el reglamento que norma las cuestiones estructurales; que incluyen sanitarios que tienen previstos su conexión a la red? En este punto, yo dudo –con cierto fundamento– de que esa respuesta dada en un ámbito judicial sea efectivamente cierta”.

Por otra parte “Se tomó una decisión inconsulta, se cerraron grados, se implementó un sistema de inscripción online no suficientemente probado y el Ministerio de Educación se “entera” que tiene una demanda educativa notoriamente insatisfecha. Así, las decisiones se toman tarde y mal. Entonces, se recurre a la compra de aulas modulares improvisada y tardíamente porque el sistema que administraba entró en crisis, porque al desconfiar de los trabajadores de la educación y procurar implementar un falso eficientismo. Se ignoró a quienes año a año se ocupaban de resolver esa distribución, de manera artesanal pero con mucho esfuerzo, con mucho afecto sin omitir la racionalidad y la sensibilidad social, que eran las direcciones de las escuelas y los docentes, que no han sido escuchados”subraya.

En cuanto a los lugares en donde serán ubicadas, “le resulta llamativo. No llego a entenderlo si no lo explico desde la inoperancia, pues algunos de ellos están próximos a un Polo Educativo, como el caso de Casa Amarilla en La Boca o se incluyen en una escuela donde se hicieron obras que la mismas autoridades y docentes del establecimiento consideran innecesarias (como el caso de la Escuela N° 10 Distrito Escolar 13, en el Parque Avellaneda, en la avenida Lacarra 1135). O están en lugares que por ley tenían fondos desde hace años, a partir de la venta de los terrenos de Catalinas Norte, para resolverlos de forma definitiva, como la escuela primaria ubicada en Avenida Roca, en el Autódromo, cerca de Puerta 9, o el caso de Zuviría y Piedrabuena. Si uno traza todo este panorama, todo apunta a lo mismo: la carencia de un plan. Por otra parte, también resulta llamativo que la posible lejanía con la escuela cabecera, puede dificultar la gestión docente. No tengo en claro la planimetría en la cual se implantan, pero el hecho de que se planifiquen con núcleos sanitarios hacen pensar que están programadas para gozar de cierta autonomía”, concluye.