Género

Se enamoraron en un psiquiátrico y se casaron

Se trata de dos mujeres externadas que contrajeron matrimonio a principios de semana. Ahora viven juntras tras permanecer, 17 años unos y 7 la otra, en el neuropsiquiátrico porteño Braulio Moyano.

Esta semana dos mujeres contrajeron matrimonio.

Viviana y Andrea se casaron este lunes en un registro civil porteño logrando dar marco legal a un amor que se inició en un psiquiátrico.

“Yo la miraba cuando nos encontrábamos en el espacio de actividades compartidas del hospital Moyano. Después, unas amigas nos presentaron. Nos miramos, nos abrazamos y nunca más nos separamos”, cuenta Andrea.

La decisión de casarse la plantearon ante la Dirección General de Tutores y Curadores Públicos de la Defensoría, donde los abogados María Adelina Navarro, Lahitte Santamaría y Eduardo Corneo actúan como sus curadores, es decir, las representan en actos civiles por tener declaraciones judiciales de inhabilitación o incapacidad.

“Gracias a ellos estamos acá, por eso los elegimos como testigos de nuestro casamiento”, comparte la pareja, que optó para casarse el día del cumpleaños 32 de Andrea, que adelanta que usará los zapatos que le regaló su compañera pero se resiste a develar cuál será el vestuario elegido.

Viviana estuvo internada 17 años en el neuropsiquiátrico porteño Braulio Moyano y su compañera, casi siete.

Por eso “no podíamos creer cuando por fin llegamos a esta habitación con algunas cosas de cocina que nos regaló una señora que conocimos en el hospital y nosotras compramos el ropero”.

Las leyes de Salud Mental y de Matrimonio Igualitario sustentan el logro «en un caso único, ya que se da el cruce de las legislaciones y la exigencia de apoyo al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que es quien paga el hotel donde ellas viven», explica la abogada.

«No fue fácil», aclara en tanto Corneo, porque «si bien el marco legal evolucionó, hay operadores del sistema de justicia que no se han aggiornado. Conocen la norma, pero hay reticencia en la real aplicación».

Fueron casi dos años de trámites legales y ante las autoridades porteñas «sensibilizando a las personas, porque sólo por la vía de los papeles no sirve, hay que ir, contar la historia, conocerse, llamar», rescata la curadora.

Así, consiguieron la autorización judicial, el subsidio habitacional y que ambas cobren pensiones no contributivas.

La nueva normativa en Salud Mental consagra y reafirma explícitamente la condición de sujetos de derecho de las personas que conviven con padecimientos mentales, reafirmando su autonomía y su capacidad para tomar decisiones respecto de lo que les sucede, y restringe las internaciones a casos excepcionales.

«Este mes compramos las alianzas, así que no nos alcanza el dinero para hacer una reunión para festejar el casamiento, vamos a ver si podemos hacerlo el mes que viene», explica Andrea.

Hay un tema de conversación que las incomoda: sus familias. Pero enseguida se recomponen, sin ahorrarse la emoción cuando recuerdan que la mamá de Andrea, que falleció hace cinco años, conoció a Viviana y le dijo: «No importa si mi hija se enamora de un hombre o una mujer, importa que sea feliz».

Viviana tiene 58 años, que se le notan en la sabiduría de sus silencios y sus reflexiones, como cuando dice que «hay otras posibilidades de vivir. Es lo que estamos demostrando. Por eso queremos contar nuestra historia. No hay nada mejor que la libertad».