Política

Otra vez el polémico proyecto del centro comercial de Av. Avellaneda

Sorpresivamente, el martes 18 en la primera reunión del año de los asesores de la Comisión de Planeamiento Urbano de la Legislatura de la Ciudad, volvió a ser tratado el proyecto por el que el Gobierno porteño propone Normas Urbanísticas Especiales para un predio de dominio privado.

Buscan crear un centro comercial en la Av. Avellaneda.

Se trata de cambiar la zonificación residencial de un predio para admitir la instalación de un Centro Comercial de Servicios Terciarios y Equipamiento.

Son 24 mil m2 de terrenos en Av. Avellaneda, desde Andrade a Fragata Sarmiento, que se destinarían a un “shopping” de 113 mil m2 cubiertos más 12 mil m2 para viviendas, con hasta 40m de altura.

Según SOS Caballito “Esta nueva puesta en escena del ya antiguo proyecto no fue demasiado prolija, dado que entre los asesores de bloques de la oposición había desconocimiento sobre que se trataba: si era el mismo despacho que no consiguió apoyo suficiente el año pasado, si era algo nuevo, si era el mismo con unas pretendidas “contraprestaciones”, francamente irrisorias ante el enorme negocio que se está tratando de habilitar… Los asesores recién incorporados no tenían conocimiento del proyecto ya que el mismo no había sido debidamente circulado por las autoridades de la comisión”.

Una buena cantidad de vecinos, entre los que se contaban, entre otros, representantes de entidades barriales, centros de comerciantes, centros culturales, la cooperadora del Instituto del Quemado, uno de los integrantes de la Junta Comunal del barrio (M. Iommi), todos enterados a último momento, volvieron a desgranar en la apertura de la reunión los numerosos e importantes argumentos urbanísticos, sociales, económicos, de acceso turbio a la titularidad sobre los terrenos y tantos otros que ya han sido reiterados a lo largo de los cinco años en que se oponen a este faraónico proyecto que, sin embargo, vuelve a ser mostrado en la Legislatura. La coincidencia: que se archive definitivamente.

“Los asesores de bloques opositores acompañaron muchos de los dichos de los vecinos, solicitaron aclaraciones y anticiparon su rechazo al proyecto, en coincidencia con lo sucedido en las duras reuniones de fines del período legislativo del año pasado. Algunos asesores del PRO ofrecieron “inocentes” ideas para tratar de contrarrestar lo indicado por vecinos y colegas, pero su sustento fue muy pobre”, señala SOS.

La cosa no terminó bien, porque las discusiones entre los asesores impidieron llegar a una decisión y todo quedó como para ser tratado en alguna próxima reunión.

“Los vecinos volveremos, como siempre. Y con las mismas preguntas pendientes:

¿Por qué tanta insistencia del Poder Ejecutivo de la Ciudad en un proyecto que genera tanta oposición y parece tener un “único” beneficiario?

¿Por qué no se hace un estudio profundo sobre la forma en que se accedió a la propiedad de los terrenos? En el Congreso Nacional debería encontrarse fácilmente la legislación correspondiente.

¿Cuándo se pasará a estudiar seria y participativamente sobre la mejor forma de atender el problema que causan en la zona tanto el abandono propiciado desde hace años por los propietarios de éstas y otras extensas parcelas de terreno al otro lado de la Av. Avellaneda como la necesidad de espacios verdes en el barrio y la Ciudad?

¿No hay otra forma de mejorar ese “vacío urbano” que no sea incorporando un centro comercial cerrado descomunal, más vehículos y más torres de viviendas en uno de los barrios más densificados de la Ciudad y justo en uno de sus puntos más complejos?

¿No sería mejor convertir toda esa zona en un gran parque de uso público acorde con el desarrollo de la Ciudad a su alrededor, con el equipamiento público necesario, creando un “ombligo” forestado, un pulmón imprescindible en una zona donde la relación entre espacios verdes y habitantes es grave por lo ínfima? Es la ULTIMA POSIBILIDAD de hacerlo en el barrio y una de las pocas en la Ciudad.

¿No se puede analizar una expropiación del terreno cuya contrapartida no sea en dinero efectivo sino mediante un Convenio Urbanístico entre la Ciudad y el propietario del terreno para que se otorguen capacidades constructivas en otros sectores de la Ciudad que efectivamente requieran de desarrollos de viviendas y comerciales?”

Todas estas preguntas deberán hacerse los legisladores porteños al momento de legislar sobre tan conflictivo terreno.