Género

La línea 137 busca ampliarse

Se trata de la línea gratuita que recibe llamados de personas de Ciudad de Buenos Aires que sufren maltrato familiar y violaciones. Desde octubre del 2006 a fines de 2013 se atendieron unas 20 mil víctimas mayores y unas 10 mil menores. Ahora tienen el foco puesto en "lograr detener a los violadores”.

Eva Giberti se encuentra a cargo de este programa.
Eva Giberti se encuentra a cargo de este programa.

El programa “Las Víctimas contra las Violencias”, que en la línea gratuita 137 recibe llamados de personas de Ciudad de Buenos Aires que sufren maltrato familiar y violaciones, es “exitosísimo”, afirmó la psicóloga Eva Giberti.

“Nosotros somos un programa exitosísimo que desde su experiencia en Ciudad de Buenos Aires ha extendido el 137 a Chaco y Posadas, y tenemos un pedido concreto de instalarnos en 2014 en Salta”, destacó Giberti, coordinadora del Programa que asiste y acompaña a las víctimas 24 horas los 365 días del año.

La brigada móvil contra la violencia familiar está formada por equipos de psicólogas y trabajadoras sociales acompañadas por dos suboficiales de la Policía Federal que se acercan inmediatamente a la escena de la violencia y acompañan a la víctima a la comisaría, y al hospital en caso de ser necesario.

“Las cosas no son fáciles porque necesitaríamos mucha más gente para atender más llamados telefónicos, no obstante, si bien un Programa no cambia una cultura, `Víctimas contra las Violencias` se asentó”, evaluó la experta, para quien “sí hemos logrado una conciencia, hay instrumentos y recursos: lo que ocurre es que hay que ir aumentándolos en proporción al fenómeno que se ha generado”.

Giberti contó que uno de los objetivos del programa es “lograr detener a los violadores, a los que (antes) no se podía apresar porque la víctima dejaba caer la denuncia para no volver a vivir el trauma de pasar por preguntas inconvenientes”.

Actualmente, cuando la víctima llega a la comisaría, “la deben sentar en un lugar recoleto, darle un vaso de agua y llamarnos para que la persona no declare si no estamos, y a partir de eso no la dejamos un minuto sola sea mujer, adulta, travesti, niño o niña”.

“¿Cuál es el resultado? Que tenemos siete violadores seriales detenidos porque la víctima hasta el último momento tiene un profesional al lado”, enfatizó.

En este sentido Giberti reconoció que “es todavía difícil llevar el Programa a las provincias porque hay que trabajar con el prejuicio de un país eminentemente patriarcal, y hay que entrenar a policías para que el cambio lo vean no digo ´mis nietos´ sino mis bisnietos”.

La psicóloga, psicoanalista y asistente social contó que “el Programa existe por pedido del ex presidente Néstor Kirchner, quien llamó con la idea de que fuera nacional y atendiera violencia familiar, sexual, niños prostituidos y yo introduje el tema trata de personas”, que estaba pendiente.

Entonces Giberti trabajó con Aníbal Fernández, ministro de Interior en ese momento, y Cristina Zabala, secretaria de Seguridad Interior, con un plan claro centrado en Ciudad de Buenos Aires, donde se armaron los primeros equipos.

“Con el 137 somos bomberos que vamos, le sacamos la víctima de las manos al victimario y la llevamos a hacer la denuncia”, indicó.

La ley 26.485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales creó la línea nacional 144 a nivel nacional, que pregunta a quien llama en qué dirección está, y si es en Ciudad, lo deriva al 137.

“Desde octubre del 2006 a fines de 2013 atendimos unas 20 mil víctimas mayores y unas 10 mil menores, y fuimos a la casa de infinidad de mujeres golpeadas por sus parejas, muchas de ellas tan aterrorizadas que ni se animan a pedir ayuda”.

Además, “entre el 58 y el 60% de los abusadores o violadores son conocidos o miembros de la familia, y este delito abarca cualquier condición social”, advirtió.

Giberti sostiene que “hay que entrenar a las mujeres para que no toleren golpes y se defiendan llamando para pedir auxilio a la línea 137, pero además enseñarle a los chicos, desde pequeños, que no se puede golpear a una mujer porque eso es delito”.

El llamado al teléfono 137 lo puede hacer la víctima, un vecino o un familiar, y los profesionales de la Brigada cuentan con cuatro abogadas para consultar en caso de necesitar asesoría jurídica durante la intervención en la calle o en el domicilio.

El programa cuenta con un cuerpo interdisciplinario que analiza y evalúa los comportamientos familiares a través de entrevistas tanto con el golpeador como con sus parientes, de modo de lograr un diagnóstico de riesgo intrafamiliar.

Cuando se trata de una violación, se recomienda ir a la comisaría más cercana sin bañarse, para obtener pruebas que identifiquen al violador: las comisarías de la Ciudad tienen orden de llamar inmediatamente a la Brigada, que acompañará a la víctima a un hospital en el que le suministrarán medicamentos para prevenir enfermedades de transmisión sexual y la píldora del día después.