Opinión

La larga campaña del 2015

En estos días, Massa se anotó un poroto. A poco de conocerse que el Ejecutivo nacional enviaría al debate parlamentario este año el proyecto de reforma del Código Penal, despotricó de cuanta manera pudo para descalificarlo. No se ahorró mentiras en su propósito, enervando el rictus represivo que padece una extendida capa de la población.

Massa ya arrancó la lucha de cara al 2015.
Massa ya arrancó la lucha de cara al 2015.

El tiro lastimó mal un trabajo multipartidario de excelencia, que prestigió a nuestras instituciones democráticas. El trabajo, que procura la modernización y coherencia interna de una las normas más complejas que rigen la vida social, fue elaborado a fuego lento por un grupo de trabajo conformado por mujeres y hombres representativos de todas las corrientes políticas del país, con solvencia técnica para la tarea. Por supuesto, no había entre ellos ningún representante del massismo, expresión demasiado reciente, cuyos representantes anteayer se decían kirchneristas.

El gesto del ex intendente de Tigre enturbió las aguas. Pese a que entre los redactores del proyecto de reforma se encuentra Federico Pinedo, hombre de primerísima línea del PRO, Mauricio Macri tomó rápidamente distancia y declaró que era imprudente avanzar en el debate, en “tiempos electorales”. En tanto, en el radicalismo al mismo tiempo se alzaron voces disidentes y desde el campamento del socialismo se llamó también a la prudencia respecto de la oportunidad del debate. Así las cosas, es probable que se aplace la reforma del código penal. Mala cosecha de una política orientada a obstruir, porque en la promoción de una supuesta crisis procuran su ganancia.

En medio de la polvareda, resaltaron las palabras de Macri. El líder del PRO estimó en público que estamos en “tiempos electorales”. Para quien no está avisado, vale aclarar que no hay elecciones previstas a ningún nivel en el año 2014. Evidentemente el ingeniero no habló de ese calendario. Tiene la cabeza puesta en las presidenciales del 2015. Algo obvio con sólo mirar los pasos de su gestión y el esfuerzo que pone en recorrer el país.

No es el único. La larga campaña para el 2015 está en marcha. Los dichos de Massa también se anotan en el mismo tablero. Los esfuerzos de todos los que se anotan para suceder a Cristina Fernández privilegian las acciones que los pongan en el mapa de las mayorías y les permitan, al mismo tiempo, desarrollar la estructura de punteros y referentes locales que les otorguen presencia política continua en cada territorio.

Corren con una desventaja fuerte respecto del oficialismo. El despliegue organizado de militantes y dirigentes le asegura al peronismo un lugar de privilegio en cualquier disputa política. Tanto Massa como Macri envidian ese volumen estructural de la primera fuerza política nacional. Otro dato no menor es que el peronismo cuenta con una conducción estratégica que no enfrenta internas como las que dividen el espacio que intentan enhebrar radicales y sociales a nivel nacional.

Además, cuando todos pensaban en una supuesta debilidad derivada de la orfandad de candidaturas del peronismo, asomaron al menos media docena de nombres con historia, ambiciones y capacidad como para proseguir la tarea emprendida por Néstor Kirchner en 2003. Cristina Fernández no tiene que ungir a ninguno. Acompañará al que resulte de las primarias. Su condición de principal referente del espacio no estará en discusión y se afirmará en su capacidad de sostener unidas las fuerzas que se condensan en su figura. Es por eso que en la larga campaña hacia el 2015 que está en desarrollo, es su gobierno el que soporta el embate de todos los que quieren torcer el rumbo del proyecto nacional.

Lic. Gerardo Codina