Sociedad

La Ciudad tienen una Mesa de Pueblos Originarios

Se constituyó formalmente la Mesa de Pueblos Originarios de la provincia de Buenos Aires y Capital Federal. Para lograrlo recibieron el apoyo de organismos defensores de derechos humanos, agrupaciones sociales, de docentes y estudiantes universitarios.

Los pueblos originarios que viven en la Ciudad debaten su problemática.

Para “defender y practicar de manera efectiva nuestros legítimos derechos”, además de “recuperar y fortalecer nuestras identidades y la memoria colectiva y comunitaria”, aborígenes de diversas etnias que viven en la provincia de Buenos Aires y Capital Federal conformaron la Mesa de Pueblos Originarios, cuyos principios, objetivos y funcionamiento quedaron plasmados en el acta constitutiva.

Integrantes de los pueblos mapuche, qom, quechua, kolla, chicha, guaraní, aymara, diaguita y wichí -que se convocaron para crear la Mesa el miércoles último en la sede del Movimiento Emancipador, de la Ciudad de Buenos Aires- se propusieron “funcionar como nexo entre las comunidades de las provincias y regiones, fortaleciendo el trabajo de sus bases” y se comprometieron a “promover la unidad de los pueblos indígenas en el Awyayala”.

Los originarios del interior del país que por diversas circunstancias deben emprender una migración forzada hacia el Gran Buenos Aires o la Capital Federal, se encuentran con una sociedad hostil y deben adoptar un modo de vida ajeno a sus costumbres.
Por ello, los mayores transmiten a las nuevas generaciones, su cultura y el apego por la Madre Tierra.

Los originarios establecieron que los principios de la Mesa “se basan y se inspiran en una visión solidaria, con sentido comunitario y pluricultural, donde la diversidad es el estímulo que nos impulsa hacia una sociedad más justa, solidaria y en paz y armonía con la Madre Tierra”.

La Mesa dejó establecido en su acta constitutiva que muchos originarios “viven en condiciones de pobreza extrema en las llamadas villas miseria, donde sus derechos humanos son violados constantemente”, y tienen que “soportar la discriminación y el racismo de la sociedad no originaria, que descalifica y desprecia las culturas indígenas”.

Por tal motivo establecieron que continuarán bregando por la defensa de sus derechos, “especialmente el derecho a la consulta previa, al consentimiento libre e informado y el derecho a la restitución histórica de nuestros territorios ancestrales, el derecho a la salud, el derecho a una educación acorde a nuestros valores y pautas culturales, a preservar nuestros lugares sagrados, a nuestra lengua y a la autodeterminación”.

En esta primera instancia, los originarios conformaron las comisiones de trabajo de “Comunicación”, “Legal y Técnica”, “Economía y Política”.

La Mesa “será coordinada por organizaciones, comunidades e individuos que pertenecen a los pueblos originarios” y “funcionará de manera autónoma, comunitaria, horizontal, transparente y basada en la cosmovisión indígena”.