Sociedad

La carpa villera en suspenso

Fue reinstalada en el Obelisco en reclamo a que el gobierno porteño atienda las emergencias médicas. Sin embargo el martes se levantó por una semana al iniciarse el diálogo con legisladores y funcionarios.

La Carpa Villera de vuelta en el Obelisco.
La Carpa Villera de vuelta en el Obelisco.

Integrantes de la Corriente Villera Independiente (CVI) reinstalaron una carpa en la Plaza de la República, a metros del Obelisco porteño, en reclamo de un sistema de emergencias de Salud en las villas de la ciudad de Buenos Aires que, según denuncian, funciona “gracias a los vecinos”.

Sin embargo, el martes, según informaron integrantes de la Corriente, levantaron la medida de fuerza al recibir una propuesta que no incluye el nombramiento de médicos sino de paramédicos en las cuatro ambulancias, ofrecimiento que será evaluado el martes 19 de mayo a las 14 en un lugar a confirmar.

Pese a ser ley, las ambulancias en la Ciudad de Buenos Aires no entran a las villas -ni siquiera en casos de emergencia extrema- y son los vecinos los que autogestionan el transporte de personas que necesitan atención inmediata.

“Las ambulancias, que gracias a la mediación de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires conseguimos después de 54 días de carpa, huelga de hambre y sacrificio el año pasado no alcanzan para cubrir las emergencias de los barrios”, denuncia Dora Alice, integrante de la CVI.

La vecina de la Villa 31 contó mientras mostraba una ambulancia ploteada con las imágenes de Carlos Mugica y el Che Guevara que “más allá de la voluntad de mucha gente que trabaja como voluntaria en el servicio autogestionado de traslado de personas, el gobierno de Macri no debería desentenderse de la emergencia en estos barrios, donde vive una buena parte de la población”.

“Sólo en la villa 31 somos 70 mil personas; en la villa 21-24 son 60 mil. Además está la 1-11-14, en Bajo Flores, y en Lugano, la 20. En todas hay problemas para que las ambulancias entren, algo que no podemos permitir ya que somos personas y tenemos derechos”, sostuvo la mujer.

Según Alice, el sistema que inventaron para solucionar esta necesidad quedó en manos de los vecinos.

“Entre todos ponemos una moneda de nuestros ingresos para pagarle a los vecinos que se ofrecieron a conducir la ambulancia, y pagamos el combustible. Pero cuando hay una emergencia grave no alcanza, la ambulancia debería contar con médico y un paramédico al menos”, explicó.

El año pasado, la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, a cargo de Alejandro Amor, medió para arribar a una solución del reclamo que terminó cuando el gobierno porteño cedió cuatro ambulancias para las villas 31; villa 1-11-14, villa 20 (Lugano) y villa 21-24 y Barrio Zabaleta (Barracas).

La mediación funcionó, según fuentes de la Defensoría, “porque las ambulancias se consiguieron, pero el problema del acceso a los derechos básicos en villas no terminó ahí. El reclamo es en realidad por la urbanización”.

Mientras juntaban firmas en plena Avenida 9 de julio y Corrientes, algunas mujeres y jóvenes de distintas edades integrantes de la CVI contaron que “la voluntad de la gente no alcanza, que a pesar de que es ley que las ambulancias entren a las villas, el servicio hoy por hoy no se cumple en ninguno de nuestros barrios”.

La carpa, que se levantó en el sector norte de la Plaza de la República, frente al lugar donde estuvo hasta el 13 de junio de 2014, reclama que las ambulancias trabajen durante las 24 horas del día y que el gobierno porteño “nombre y pague los sueldos de los médicos, que deben ser tres por turno”.

El dirigente de la CVI informó que “las cuatro ambulancias que funcionan desde el año pasado en esos cuatro asentamientos circulan gracias al aporte de los vecinos, que pagan el combustible, y a los vecinos que trabajan como camilleros”.