Género

Escrache gay en Kentuky

Bajo el lema ¡Nuestros besos no se prohíben!, más de un centenar de personas, entre lesbianas, gay, bisexuales, trans y héteros, se reunieron en las puertas de la pizzería Kentuky la avenida Corrientes esquina Billingurst, para repudiar y denunciar la discriminación que el pasado 1 de noviembre sufrieron Marisol y Magdalena.

Escrache en una famosa pizzería porteña.

A principios de este mes dos chicas que sólo querían comer un par de porciones de pizza y tomar una cerveza en Kentuky fueron discriminadas por lo que el pasado viernes realizaron allí un escrache.

“Habíamos arreglado las bicis y fuimos a «Los Sabios» a cenar, pero estaba cerrado. Discutimos y nos peleamos y me voy sola a «Ladran Sancho». Ella me alcanza y me dice, ´dejémonos de joder´ y vamos a cenar a Kentucky. Llegamos en silencio y en la barra nos clavamos unas porciones de pizza y una jarra de birra. Por un rato ni nos miramos, hasta que sí. Y nos besamos y nos reconciliamos”, narra una de las protagonistas.

En este sentido agrega: “ Hoy hace diez meses que nos peleamos y nos reconciliamos, que chapamos. En eso viene el mozo y nos interrumpe con un discurso inentendible. Cuando logramos entender nos dice que no lo hagamos más. O nos dejamos de besar o nos tenemos que ir. Eso le dijo el patrón, que en verdad es solo el encargado de la sucursal. Vamos a increparlo y no quiere darnos su nombre. Nos dice que tiene una hermana como nosotras. Me quedo pensando que tendrá su hermana de parecido a mi o a mi pareja. Será la boca, la oreja, la nariz, la estatura. Sigue hablando. Que está todo bien pero que es un salón familiar. Una pareja de héteros ve la escena y se besan en solidaridad casi dos minutos. Pedimos el libro de quejas y escribimos la queja pelotuda, que la discriminación y que la mar en coche, y nos vamos a comer un chocolate enorme”.

Como consecuencia, a partir de las 22 del viernes pasado fueron llegando parejas y otras personas sueltas que se convocaron a partir de las redes sociales desde el facebook “Besada en Kentuky”.

Pasadas las diez de la noche empiezan a entrar parejas a la pizzería, de a una por vez. Se acercan a la barra y toman una cerveza. Como era la consigna establecida, en un momento comienzan a besarse como se besa cualquier pareja que se quiere, que se ama, que disfruta de ese beso, ante la mirada de todos, los mozos, y el encargado que está en la barra (que no es el que echó a las chicas, porque ese fue trasladado a otra sucursal).

Desde afuera suenan los aplausos y las consignas: “pizzas no, tortas, si” o “Vecino, vecina, no sea indiferente, echaron a lesbianas en la cara de la gente”.