Sociedad

El Rosedal premiado internacionalmente

En el marco de su centenario, este espacio fue galardonado con el Garden Excellence Award, un reconocimiento internacional otorgado por la Federación Mundial de las Sociedades de Rosas (WFRS, por sus siglas en inglés).

El Rosedal de Palermo fue premiado con el Garden Excellence Award, un reconocimiento internacional otorgado por la Federación Mundial de las Sociedades de Rosas (WFRS, por sus siglas en inglés).

Por este motivo, se descubrió el pasado miércoles una placa que lo acredita como “Jardín de Excelencia”, en un evento del que participaron funcionarios del Gobierno de la Ciudad y miembros de la Asociación Argentina de Rosicultura.

El Garden Excellence Award es una distinción que reciben los jardines de rosas a nivel mundial por su belleza, su historia y su valor educativo, y el Rosedal de Palermo es el primero en Sudamérica en ganar este premio.

La nominación para esta distinción fue realizada por la Asociación Argentina de Rosicultura y contó con el aval del Jardín Botánico de Buenos Aires y de la Federación Mundial de las Sociedades de Rosas, un organismo que la Argentina integra junto con otros 39 países.

Esta actividad se desarrolla en el marco del 100° aniversario del Rosedal, motivo por el que durante el mismo evento se colocarán otras dos placas conmemorativas al centenario del emblemático jardín, una en nombre de la Legislatura porteña y la otra, en nombre del Gobierno de la Ciudad.

Los 100 años del Rosedal

El 24 de noviembre el Rosedal cumple 100 años. Este paseo fue inaugurado en 1914 y diseñado por el ingeniero agrónomo Benito Carrasco. Durante su labor en la Dirección de Paseos de la Municipalidad de Buenos Aires, Carrasco trabajó bajo las directivas del célebre arquitecto y naturalista francés, Carlos Thays, a quien ya conocía: Thays fue el director de la tesis con la que Carrasco se graduó, a los 23 años, como ingeniero agrónomo en la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires.

De esta manera, Benito Carrasco se convirtió en el discípulo más notable de Thays y, cuando éste dejó la Dirección de Paseos, en 1913 (después de 22 años de gestión), ocupó el cargo de su maestro.