Política

El castigo de tener un auto en la Ciudad

Más de 700 mil autos no tienen donde estacionar. Avanza la licitación para cobrar estacionamiento en media ciudad, pero de los casi tres millones de autos que circulan por día, unos 700 mil no tienen donde estacionar por el cierre de garajes y los 117 km que restaron las bicisendas.

La escena se repite y abarca prácticamente toda la ciudad, incluidos barrios que hasta hace poco se consideraban apacibles y residenciales.

Cuadras saturadas de autos, poco o ningún espacio para estacionar, garajes con precios astronómicos y el antipático cartelito “completo”.

En sintonía, conductores rabiosos que giran y giran con las balizas centelleando mientras esperan que se abra un milagroso hueco.

Una postal cotidiana que colabora activamente al malhumor social.

En Buenos Aires ya hay un automóvil cada dos personas, un índice similar a los países desarrollados.

En los últimos años, el parque automotor radicado en la ciudad aumentó un 35% hasta alcanzar el millón y medio de vehículos.

Sólo en 2013 se sumaron 163.556. Pero el espacio de estacionamiento también es disputado por el 1,3 millón de vehículos que cruza la avenida General Paz diariamente.

En paralelo al crecimiento del parque automotor, los espacios disponibles para dejar el auto recorrieron el camino inverso por el cierre de numerosas playas de estacionamiento.

Según el Ministerio de Desarrollo Urbano, existen sólo 1,2 millón de plazas disponibles para un enjambre automotor que durante un día laborable puede rozar los tres millones de autos.

En la calle hay 334 mil espacios que hoy se ven comprometidos por la extensión de las ciclovías, que ya alcanzan 117 kilómetros, sobre las cuales está prohibido estacionar.

Es verdad que 117.463 garajes privados, ubicados generalmente en el subsuelo de los edificios, absorben una gran parte de la demanda.

Pero los comerciales están en vías de extinción: según la Cámara de Estacionamientos y Garajes, en los últimos 10 años cerraron 1.200 garajes y hoy quedan apenas 2.778.

La explicación es sencilla: es más redituable vender un terreno apto para construir una torre que usarlo como cochera.

Cuando los conductores pierden la paciencia y terminan estacionando en cualquier lado y mal, alimentan la voracidad de las grúas que pululan buscando infractores.

Para recuperar su vehículo, el propietario tendrá que pagar $350. Y las cosas prometen complicarse cuando se implemente un sistema de estacionamiento medido en el 45 por ciento de las calles porteñasDe aquí en mas la mitad de las calles de Buenos Aires tendrán parquímetros.

En su última y maratónica sesión de 2013, la Legislatura aprobó los pliegos de licitación que pondrá en marcha la ampliación del estacionamiento medido a nuevos barrios de la capital y renovarán la concesión del servicio de acarreo, identificado con las temidas grúas.

La iniciativa corresponde al oficialismo, que lanzó el proyecto bastante tiempo atrás, pero debió negociar el apoyo de la oposición para lograr su aprobación.

De acuerdo con los plazos establecidos por ley, la implementación del nuevo régimen no debería demorar más de un año.

Sin embargo, las prórrogas de los plazos estipulados han sido la norma. Por caso, las empresas que actualmente prestan el servicio de acarreo llevan operando nada menos que 13 años con los contratos vencidos. Servicio de Estacionamiento Controlado (SEC) y Servicio de Tránsito Ordenado (STO).

El texto finalmente aprobado, difiere respecto del proyecto original. El legislador Claudio Palmeyro, del bloque Sindical Peronista, preside la Comisión de Transporte y Tránsito, fue quien encabezó las negociaciones que volcaron el apoyo al proyecto de buena parte del bloque del Frente para la Victoria.

“Conseguimos meter varios cambios –explica–. Por ejemplo, eliminamos la posibilidad de un regreso del cepo; también, que se redujera el área de implementación del estacionamiento medido y que los residentes no paguen el estacionamiento en los alrededores de sus domicilios.Y, algo fundamental, ya no serán las empresas las que recauden sino la Ciudad, que ahora va a poder determinar las políticas de ordenamiento del tránsito.”

La ley además estipula que el 16 por ciento de los resultados económicos del nuevo sistema se destine a la ampliación de la red de subterráneos.

La nueva modalidad establece que la ciudad se dividirá en cinco áreas en las cuales una empresa diferente estará a cargo del sistema, mientras el proyecto original preveía siete zonas y que las empresas pudieran operar hasta dos concesiones.

Los límites de las áreas coincidirán aproximadamente con los de las comunas.Con los cambios introducidos en la discusión del proyecto, quedaron afuera del sistema tarifado los barrios de Villa Soldati, Versalles, Villa Pueyrredón, Coghlan, Mataderos, Villa Lugano, La Boca, Nueva Pompeya, Parque Patricios, Liniers, Monte Castro, Villa Devoto y Núñez.

En cambio, los parquímetros debutarán en las calles de Almagro, Villa Crespo, Colegiales, Caballito, Palermo, Chacarita, Villa Ortúzar, San Cristóbal, Boedo y Constitución, entre otros.

Habrá distintos tipos de tarifa: sencilla, que será igual para todos los horarios; la progresiva –dividida en tipos 1 y 2, de acuerdo con la zona–, que aumentará progresivamente con el correr de las horas de estacionamiento, y la llamada tarifa especial, que será de valor único y se aplicará en caso de eventos de concurrencia masiva.

“El sentido de la tarifa progresiva es favorecer la rotación; por ejemplo, en las zonas comerciales”, explica Palmeyro.Los residentes no pagarán las tarifas sencilla, especial y progresiva 2 en un radio de dos cuadras de su domicilio y tendrán un descuento en la tarifa progresiva 1, destinada a las zonas más críticas.

Se estima que aproximadamente el 80 por ciento de los que viven en las áreas donde se implementará el estacionamiento medido estarán exentos, aunque solamente se podrá registrar un automóvil por domicilio.

Todo esto debe servir para crear un mayor ordenamiento del tránsito y para desalentar el uso de automóviles particulares para trasladarse al área central. El control del estacionamiento indebido debe servir para mejorar la fluidez”, sostiene el legislador.“Lo que tenemos ahora es una herramienta que puede ser muy útil si el Gobierno no lo toma meramente como una cuestión recaudatoria. Hasta ahora, se llevó adelante una política muy contradictoria. Se supone que hay que desalentar que la gente viaje en auto al centro y se habilitan garajes debajo de la 9 de Julio.

Lo mismo ocurre con las autopistas: las callecitas no aguantan ese flujo de vehículos, no es un concepto adecuado para Buenos Aires, quedó desactualizado frente al crecimiento del parque automotor”.Se calcula que por la Ciudad transitan más de dos millones de automóviles por día.

Actualmente, se está desarrollando el concurso para seleccionar el software informático que se utilizará, que será el mismo en todas las zonas.

Esto puede significar la desaparición de los parquímetros tal cual los conocemos.

El objetivo es que el conductor pueda consultar, pagar y controlar on line todo lo relacionado con el estacionamiento de su vehículo. Recién cuando se determine la nueva tecnología que se aplicará, se procederá a la licitación de las zonas.

Sin embargo, el gobierno porteño, a través del Boletín Oficial, convocó el miércoles 26 al proceso de licitación para comprar 2.000 ticketeadoras.

Tampoco están determinados los montos de las tarifas, que actualmente se encuentran entre $1,4 y $3 la estadía mínima.

Entre otros requisitos, las empresas deberán aportar las grúas renovadas –equipadas con cámara, GPS y registro de la velocidad– y hacerse cargo del mantenimiento de los espacios tarifados y de las playas de acarreo, de las que habrá una por zona.

El Poder Ejecutivo tiene plazo hasta fines de mayo para lanzar el llamado. El nuevo sistema podría entrar en vigor hacia fines de año o comienzos de 2015.

La renovación de las concesiones probablemente sea el aspecto más novedoso que introduce la nueva ley.

Las empresas STO y SEC explotan el servicio desde hace más de una década y son muy cuestionadas.

Durante muchos años, pagaron un canon simbólico de apenas $1.000 mensuales. Hace poco, tuvieron un reajuste que lo elevó a $20.000 por mes, pero sigue siendo una cifra poco menos que ridícula: se estima que levantan un auto cada cuatro minutos.

Además de la multa correspondiente, los automovilistas deben abonar a estas empresas $350 por el acarreo, más un plus si demora más de doce horas en retirarlo de las playas de estacionamiento.

Como cobran por “productividad”, a ambas empresas se les atribuye controlar solamente la zona aledaña a las playas de acarreo para maximizar sus beneficios.

Para el ex legislador de la Coalición Cívica Sergio Abrevaya, la larga prórroga que recibieron ambas firmas constituye “la estafa más grande que haya sufrido la Ciudad”.

“En 2005, a raíz de una denuncia que presentó el defensor del Pueblo Antonio Cartañá, una jueza le ordenó al gobierno de Ibarra convocar a una nueva licitación».

El resultado fue que no se presentó nadie más. «Llevan 20 años pagando lo que se les canta, y no hay fundamento jurídico que ampare esta situación irregular», añade.

Cabe señalar que ambas empresas están habilitadas para participar de la nueva licitación para prestar el servicio en sendas zonas.

Al menos, formalmente. “No se les puede negar que participen, salvo que hubiera juicio del Estado contra ellas y en realidad, el único juicio que sigue vigente es por un reclamo de las empresas hacia el Estado”.

Abrevaya –que preside el Consejo Económico y Social porteño– es el autor de la ley que permite el estacionamiento a la izquierda en calles secundarias e impulsó en su momento un proyecto de estatización del sistema.

De todos modos, no ve con malos ojos el cambio que se quiere implementar. “Estoy de acuerdo con arancelar el estacionamiento en el micro y macrocentro, y en centralidades del resto de la ciudad, como pueden ser Coronel Díaz y Santa Fe, Cabildo y Juramento o Nazca y Rivadavia; pero no en las calles interiores de los barrios».

El mayor déficit de estacionamiento está justamente en los barrios. Se manifiesta en el hecho de que una cochera te puede salir lo mismo en Barracas que en Palermo.

Será un castigo tener auto en la Ciudad?