Vida comunal

Dos años de Comunas: Balance y Perspectivas

Vecinos y Comunas, pudo dialogar con Carlos Wilkinson, uno de los pilares mas destacados del Movimiento Comunero. Para el próximo año augura que "la lucha por Comunas Descentralizadas y Participativas – como establece la Constitución y confirma la Ley 1777 – va a adquirir un nivel y una intensidad que no tuvo en los dos años pasados”.

Carlos Wilkinson describió la situación de las comunas.
Carlos Wilkinson describió la situación de las comunas.

Desde este medio le pedimos que hiciera un estado de situación de lo que hoy son las Comunas luego de dos años de que asumieran sus primeras autoridades y de que se constituyeran los Consejos Consultivos, y esto es lo que nos transmitió:

 

“Las Comunas establecidas en el Título VI de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires son, ciertamente, una institución novedosa y original. Ya que no solo instala Gobiernos locales descentralizados y autónomos en la estructura del Estado de la ciudad – como una especie de municipios urbanos – sino que instaura la participación vecinal en el corazón de dichos gobiernos.

 

Por eso no es extraño que haya sido demorada su concreción, poco  difundida su existencia y resistido su funcionamiento por distintos actores políticos. Pero la paulatina ampliación de la conciencia sobre el derecho a participar que ha ido adquiriendo la ciudadanía en los treinta años de democracia, resulta un elemento central de la vitalidad de las Comunas, a pesar de los obstáculos que se le han puesto a su desarrollo.

 

Los dos años de funcionamiento comunal, pusieron en evidencia el eje central de la lucha que se está dando en torno a ellas. Por un lado, el Gobierno de Macri se ha convertido en la expresión más clara y contundente de quienes pretenden anular la existencia de esta institución constitucional descentralizada y participativa. Por el otro lado, miles de vecinos y cientos de organizaciones barriales, ciudadanas, sociales, culturales, económicas y políticas, expresan con sus actividades la voluntad de ejercer su derecho a participar en las decisiones que los afectan y empiezan a ver en las Comunas la posibilidad de concretar institucionalmente dicha voluntad. Los primeros  pretendiendo continuar con el monopolio en la toma de decisiones sobre lo que es de todos. Los segundos abogando por una democracia participativa que les de un lugar en la toma de decisiones y el control de las acciones y políticas públicas.

 

Es en la perspectiva de esta lucha profunda y todavía no resuelta sobre la democracia que queremos, desde donde pueden leerse correctamente los hechos y acontecimientos sucedidos en los dos años de funcionamiento de las Comunas.

 

Teniendo como antecedentes los cinco años de luchas vecinales para que se sancione la Ley de Comunas – 2001/2005 – y los cinco años siguientes – 2006/2011 – para lograr que la misma se empiece a cumplir, en Diciembre del año 2011 asumieron las Juntas Comunales y en Marzo del año 2012 se formalizó el funcionamiento de los Consejos Consultivos Comunales.

 

Ya en estos dos hechos se notan las acciones de las fuerzas en pugna arriba señaladas. La primera acción exitosa del macrismo, con el aval de prácticamente todos los bloques legislativos, fue unificar el mismo día y en la misma boleta las elecciones comunales con las elecciones generales. Esta acción, dada la absoluta inexistencia de campañas informativas a la ciudadanía sobre la nueva institución comunal, dio por resultado que la inmensa mayoría del pueblo porteño votara las Juntas Comunales, sin saber que con su voto estaba poniendo en funcionamiento las Comunas. La segunda acción, de nuevo con el aval de todos los bloques legislativos, fue dejar a las Comunas sin presupuesto propio en su primer año de vida; esto y condenarlas a la inoperancia y a la dependencia del poder ejecutivo fue lo mismo. Para culminar el boicot a las Comunas en su primer año de vida, el gobierno, en lugar de disolver los CGPC y transferir sus funciones y recursos a las Comunas – como lo establece claramente la ley – inventa las UAC (Unidades de Atención Ciudadana) un organismo similar a los CGPC y dependiente del poder ejecutivo – el mismo perro con distinto collar –  reteniendo así las funciones que debía haber trasladado a las Comunas.

 

Como si esto fuera poco, el gobierno intentó una última maniobra: formalizar, a través de la obligada convocatoria a los Consejos Consultivos Comunales, la conducción de dichos Consejos en cabeza de los presidentes de las Juntas Comunales. Esta maniobra fracasó estrepitosamente ya que los vecinos y sus organizaciones, más las fuerzas políticas de oposición, lo impidieron. Lo cierto es que a partir del fracaso de este intento, los Consejos Consultivos Comunales afirmaron su lugar como Organismo Comunal diferenciado e independiente de las Juntas Comunales; el lugar institucional de organismo público de participación vecinal popular. Más allá de que en los dos años siguientes tanto el PRO como el FPV, actuaron en los ellos con una visión cerradamente partidaria – en lugar de buscar construir ese nuevo ámbito institucional, vecinal y participativo – la autonomía de los Consejos quedó establecida.

 

Este posicionamiento legítimo y práctico logrado por los Consejos Consultivos Comunales, tuvo mucha importancia, porque – a pesar de los errores, enfrentamientos internos y sólo una incipiente gestación de formas participativas de comportarse – los convirtió en los impulsores reales y vitales de las Comunas. Como prueba de esto un relevamiento realizado por Ciudadanos Por Comunas arroja que el 83% de los Consejos Comunales   consultados cursó a las Juntas Comunales no menos de 10 demandas barriales por año. De ellos el 100% quedaron sin respuesta de las Juntas.

 

Esto fue así porque las Juntas Comunales, salvo en honrosos y circunstanciales casos, no actuaron como los cuerpos ejecutivos colegiados que establece la Constitución. Sus Presidentes, respondiendo verticalmente a las órdenes emanadas de la Jefatura de Gabinete, intentaron convertirse en una especie de virreyes modernos; desconociendo el carácter de autoridades elegidas de los otros juntistas y desatendiendo las demandas de los Consejos Consultivos Comunales ante los que, además, no realizaron las rendiciones de cuentas semestrales a que los obliga la ley.

 

El hecho de que durante los dos años de existencia de las Comunas el Poder Ejecutivo no les haya transferido las competencias exclusivas, ni les haya dado participación alguna en las competencias concurrentes, ni les haya asignado el carácter de jurisdicción presupuestaria – con lo que las dejó sin recursos propios – no hicieron más que agravar la impotencia de las Juntas Comunales.

 

Esta situación se fue haciendo cada vez mas intolerable para los Juntistas Comunales, ya que pone en tela de juicio su cumplimiento de las responsabilidades que asumieron al ser elegidos para llevar adelante el primer ciclo de gestión comunal. A raíz de eso, entre mediados y fines del año 2013, empezaron a notarse ciertas reacciones positivas, aunque incipientes todavía,  por parte de los juntistas de la oposición y, en algunos casos, del propio macrismo.”

 

Lo vimos muy optimista en cuanto a la fuerza y la persistencia con la que los Consejos Consultivos, demandarán al Ejecutivo porteño la plena vigencia de la Constitución y de la ley de Comunas cuando expresa: “La persistencia casi necia de la Jefatura de Gabinete en mantener a las Comunas sin competencias ni recursos propios y sin aceptar que son organismos autónomos del Poder Ejecutivo de la Ciudad, augura un año 2014 en el que la lucha por Comunas Descentralizadas y Participativas – como establece la Constitución y confirma la Ley 1777 – va a adquirir un nivel y una intensidad que no tuvo en los dos años pasados”.